sábado, 9 de octubre de 2010

Metodos

Esta vez no podría escapar, su actitud, su rebeldía,  su comportamiento, sus calificaciones…todo dejaba mucho que desear; había mostrado tolerancia ante ella, pero estaba pasando el límite. 

La llamo a su oficina, ella entro y la observo de pies a cabeza; utilizaba unos lindos zapatos negros, calceta blanca que le llegaban hasta debajo de la rodilla, una preciosa falda escocesa de color vino, que hacían lucir sus lindas piernas, una blusa escotada que remarcaba su bella silueta; de tez morena, con ojos pequeños pero expresivos, una sonrisa que disimulaba su actitud y arrogancia.

Ella sabía lo que pasaría: una llamada de atención, un reporte tal vez, quizá una actividad extracurricular como castigo, ya conocía el protocolo, ya sabía lo que pasaría y la tenia sin cuidado; una vez dentro de la oficina, se sentó frente al escritorio, cruzo la pierna y los brazos.

Él pensaba que castigo tomar, no era la primera vez que ella estaba ahí y podía jurar que tampoco sería el ultimo; ya había hecho todo lo que recomiendan para este tipo de casos, pero nada funcionaba. Comenzó a cuestionarla, tal vez esta vez tendría un verdadero motivo.

¿Por qué tienes esa actitud? ¿Qué pasa contigo, estas molesta por algo? ¿Por qué lo haces? ¿Qué buscas? ¿Qué necesitas?.... todas las preguntas recibían la como respuesta: “no se”… llego al límite de su paciencia y fue en ese momento donde decidió tomar otras medidas.

Abrió el primer cajón de su escritorio, saco una vara cristiana que tenia plasmada una frase. Ella la observo, pero no le dio importancia, continuaba con su actitud prepotente. Él se paro, se quito su saco, lo coloco en el perchero  y se aflojo un poco la corbata sin decir nada; cada uno de sus movimientos eran observados por ella….

“Antes, en las escuelas las niñas que tenían la actitud que usted tiene señorita eran castigadas severamente por sus superiores, de esta manera su actitud cambiaba y mejoraba de inmediato. Con usted ya he tomado las medidas  y métodos que recomiendan pero como veo que no hace nada para modificarla he decidido irme y confiar en el método anterior… observe la vara que acabo de poner en mi escritorio y léame lo que dice”

Ella observo la vara, leyó la frase en silencio pero no dijo nada, volteo su mirada hacia él y rápidamente vio su reloj; él nuevamente le ordeno leer la frase pero recibió la misma respuesta.

Se acerco a ella y le ordeno levantarse, con voz firme y fuerte, pero no lo hizo…. La tomo de la oreja, de inmediato ella quiso quitar su mano pero recibió un pequeño golpe… 

“por lo visto, no ha entendido nada, este día el castigo será diferente, parate!”

Estaba asombrada, no tenía idea de lo que pasaba, no entendía la situación, pero el jalón de oreja la obligo a pararse. Se dirigieron hacia el sillón de la oficina, él le soltó la oreja y le ordeno no moverse mientras subía sus mangas. Una vez arriba le ordeno colocarse en sus rodillas, ella abrió los ojos con sorpresa y retrocedió un poco “no!!!!” 

“no te lo pedí, te lo ordene”, y la obligo a ponerse en la posición que le había ordenado.
Alzo la mano, tomo impulso y le dijo una fuerte nalgada…

.......

1 comentario:

PanteraAzul dijo...

Genial, me encanto!!

Saludos